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Arreglos florales

Ruth Sosa Psicoterapeuta 

Terapia de Aceptación y Compromiso

Young Man in Therapy

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La Terapia de Aceptación y Compromiso es un enfoque psicoterapéutico de la tercera ola cognitivo-conductual que busca aumentar la flexibilidad psicológica. Se centra en ayudar a la persona a aceptar pensamientos y emociones difíciles en lugar de luchar contra ellos, tomar distancia de la mente cuando esta limita, y comprometerse con acciones coherentes con sus valores personales, promoviendo una vida con mayor sentido y bienestar, incluso en presencia de malestar.

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La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) fue desarrollada principalmente por el psicólogo estadounidense Steven C. Hayes, junto con Kelly G. Wilson y Kirk D. Strosahl, a finales de la década de 1980.

ACT se fundamenta en la Teoría del Marco Relacional (Relational Frame Theory, RFT) y forma parte de las terapias cognitivo-conductuales de tercera ola, integrando procesos de aceptación, mindfulness y cambio conductual guiado por valores.

 

En la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), las estrategias de intervención se centran en experiencias vivenciales que fomentan la flexibilidad psicológica:

  • Ejercicios de aceptación: prácticas para permitir y sostener emociones y sensaciones sin evitarlas.

  • Técnicas de defusión cognitiva: uso de metáforas, repetición de palabras, etiquetado de pensamientos y observación de la mente.

  • Mindfulness y atención plena: entrenamiento en el contacto consciente con el momento presente.

  • Metáforas terapéuticas: historias y ejemplos simbólicos.

  • Clarificación de valores: ejercicios para identificar lo que da sentido y dirección a la vida.

  • Acción comprometida: establecimiento de metas concretas y conductas alineadas con los valores.

  • Exposición con aceptación: acercamiento gradual a experiencias evitadas, integrando apertura y conciencia.

  • Trabajo con el lenguaje: observación del impacto de las reglas verbales y del diálogo interno.

 

Estas estrategias priorizan la experiencia directa sobre la reestructuración cognitiva, promoviendo cambios profundos y sostenibles.

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En la Terapia de Aceptación y Compromiso  los fines terapéuticos se orientan a:

  • Incrementar la flexibilidad psicológica, permitiendo responder de manera más consciente y adaptable a la experiencia interna.

  • Reducir la evitación experiencial, favoreciendo una relación más abierta con pensamientos, emociones y sensaciones difíciles.

  • Desarrollar una relación distinta con la mente, disminuyendo el impacto limitante de los pensamientos.

  • Promover una vida guiada por valores, más coherente, significativa y con sentido personal.

  • Facilitar la acción comprometida, aun en presencia de malestar psicológico.

  • Mejorar el bienestar y la calidad de vida, más allá de la mera reducción de síntomas.

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La terapia de aceptación y compromiso tiene su base científica, cuenta con amplio respaldo empírico y ha sido investigada en múltiples problemáticas (ansiedad, depresión, trauma, dolor crónico, adicciones, estrés, entre otras). Con un enfoque transdiagnóstico o sea que no se centra en diagnósticos específicos, sino en procesos psicológicos comunes.

Entre su objetivo principal es que no busca eliminar síntomas, sino mejorar la calidad de vida y el funcionamiento.

Tiene un carácter experiencial: utiliza ejercicios vivenciales, metáforas y prácticas de mindfulness más que técnicas exclusivamente verbales. Integra mente–cuerpo: reconoce el rol de la experiencia corporal y del contexto. Es una psicoterapia flexible y se adapta con otros enfoques terapéuticos.

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La verdadera libertad no está en evitar nuestras emociones, sino en abrirnos a ellas y seguir avanzando hacia lo que importa.”

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